El objetivo número 3 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas es promover la igualdad entre hombres y mujeres y la autonomía de las mujeres. Un elemento esencial para la consecución de esta meta es fortalecer el papel que juegan las mujeres en las labores de liderazgo.

Pensemos sobre este objetivo. La Asamblea General de la Naciones Unidas ha reconocido que, en cualquier parte del mundo, las mujeres deberían jugar un papel mas relevante en el liderazgo de sus países. ¿Pero que sería necesario para conseguir este objetivo? Que las mujeres que acepten el reto de liderar desarrollen las cualidades personales que les permitan tener la fuerza y la integridad necesaria para resistirse a la corrupción existente, resistirse a ser menospreciadas y estar dispuestas a apoyar a otras mujeres cuando sea necesario, demostrando así las cualidades del liderazgo femenino, cualidades que son vitales para construir una sociedad mejor y mas equitativa.

Nosotros planteamos que para liderar un proceso de cambio y transformación es necesario embarcarse en un proceso de desarrollo personal. Este es un proceso que requiere un compromiso personal de continuo refinamiento y trabajo interno. Los recursos necesarios para liderar de forma efectiva no son necesariamente cualidades innatas en las personas, pero se pueden aprender. Estas cualidades son vitales en el caso de las mujeres que tienen que enfrentarse al entorno complejo y tenso de los puestos en la administración, o dentro del gobierno, en el entorno de los negocios o en el ámbito del tercer sector (o sector no lucrativo).

El reto fundamental es como preparar a una generación de mujeres que sean capaces de desarrollar un liderazgo transformativo dentro del gobierno, del mundo de los negocios y del tercer sector. El liderazgo transformativo en este caso incorpora la capacidad de los individuos de identificar los necesidades y objetivos de las personas en su entorno de influencia y tener las cualidades necesarias para generar oportunidades que permitan a esas personas avanzar de forma segura hacia esos objetivos.

La contribución de Feminenza a la consecución del 3rd Objetivo de Desarrollo del Milenio

Desde Feminenza queremos contribuir a incrementar el número de mujeres con vocación de líderes, comprometidas a participar en una gestión responsable de las instituciones a su cargo. Siguiendo los cursos de formación impartidos por Feminenza, estas mujeres aprenderían a:

  • entender los retos a los que se enfrentan y las cualidades personales que son necesarias para afrontarlos
  • adquirir conocimientos relevantes y desarrollar las aptitudes y habilidades necesarias para enfrentarse a los retos que conlleva su actividad
  • trabajar con las personas en su entorno de influencia para generar los cambios necesarios

Países y foco de actuación

Siguiendo el éxito del trabajo de Feminenza en América y Europa, y la experiencia piloto llevada a cabo en Mombasa, Kenia, hemos decidido enfocar nuestra actividad en la zona de los Grandes Lagos en África, empezando por Kenia. Inicialmente buscamos mujeres con aspiraciones a participar en posiciones de gobierno o dentro de la administración, o a asumir responsabilidades en el mundo de los negocios o del tercer sector (líderes locales, organizaciones no gubernamentales), independientemente de su origen o educación, en Kenia, Ruanda, Burundi o el Congo:

Objetivos del proyecto

  • Facilitar el acceso a un marco de referencia y estudio sobre las cualidades de liderazgo de probado éxito, que permita a las participantes reconocer y gestionar los retos, tanto internos como externos, a los que se enfrentan en su actividad. Este curso va mas allá de proporcionar información relevante; es un curso especializado, diseñado por mujeres y enfocado en proporcionar las herramientas necesarias que les permita promover e implementar soluciones a largo plazo
  • Formar un grupo de educadores, con experiencia en estas técnicas, que permita proporcionar el acceso a estos recursos de una manera asequible.