La misión y la visión de Feminenza

 

La misión de Feminenza

 Trabajar para que todas las mujeres tengan un futuro mejor, trabajando juntos hacia una mayor cooperación y un mejor entendimiento entre hombres y mujeres

La visión de Feminenza

“En Feminenza tenemos una visión, la convicción de que, como mujeres, tenemos un papel muy importante que desempeñar en el futuro de nuestro mundo, pero para jugar ese papel, tenemos que conocernos mejor. Tenemos que encontrar esa fuerza interior, esa conexión con lo mas profundo de nuestro ser y desde allí, encontrar la conexión con lo mejor en los demás. Tenemos que aprender a saber quien somos a un nivel más profundo, y así poder volver a escribir los siglos de ignorancia y supresión, y de vernos a nosotras mismas como seres insignificantes. Tenemos que buscar el coraje, la brújula moral y la creencia de que todo es posible. Tenemos que creer en lo que reside en lo mas profundo de nuestro ser (nuestro mas auténtico yo) y creer en la existencia de un poder espiritual femenino al que estamos conectadas por derecho de nacimiento. Ese poder tiene su propia inteligencia y puede comunicarse a través de nuestros pensamientos, a través de nuestras acciones, a través de nuestro arte, a través de nuestra poesía, a través de nuestra danza, a través del cariño que profesamos hacia aquello que hace único a cada ser humano. Es un poder que tiene la capacidad de transformar la humanidad.

A pesar de las cosas terribles que ocurren todos los días, las bombas y la destrucción, todavía tenemos la esperanza de un mañana mejor. Nadie está en mejor posición para aceptar la responsabilidad de cambio, para defender la humanidad, que aquellas de nosotras que todavía tenemos una cierta libertad, una cierta seguridad, una cierta capacidad para elegir quién queremos ser y con quien queremos compartir nuestro tiempo. Tenemos tiempo, no vivimos en una sociedad donde si el marido muere, incluso a la edad de 15 años, nuestra vida se acaba, donde el acceso a la educación se nos niega porque somos mujeres, donde somos tratadas como posesiones sin rostro. Todavía podemos actuar. Tenemos la responsabilidad de actuar.

Nuestra visión es proporcionar un faro de esperanza, un lugar de refugio, un lugar donde las mujeres pueden venir a fortalecerse interiormente, espiritualmente, independientemente de su origen, credo o color. Un lugar donde las mujeres pueden sentirse seguras para explorar su mundo interior, para encontrar la grandeza de la hermandad, para descubrir para que estamos aquí, y encontrar maneras de ser útil a los demás.

Es un lugar donde las mujeres jóvenes pueden aprender la dignidad, la autoestima y la alegría de ser mujer. Un lugar donde las mujeres que ya han recorrido un cierto camino en su vida pueden compartir su sabiduría. Se trata de un lugar donde podemos llegar a entender mejor las relaciones con los demás, a los hombre, el amor, el éxito, la creatividad y la forma de establecer una reciprocidad real y una comprensión mas profunda entre los hombres y mujeres, y así poder trabajar juntos por el futuro de la humanidad. Es un lugar donde las mujeres se les anima a descubrir que la última etapa de la vida, después de la menopausia, puede ser el escenario más grande de todos, donde todas las semillas que se plantan a lo largo de vida finalmente dan su fruto. Es un lugar donde podemos ayudar a que todas esas semillas florezcan, donde aprendemos lo que nutre esas semillas, y lo que las estrangula.

Nuestra visión es tener centros en todo el mundo – ya hemos empezado en Europa – en donde poder desarrollar este viaje que algunas de nosotras comenzamos hace muchos años. Son lugares donde podemos compartir el conocimiento y la sabiduría que hemos adquirido, e intercambiar nuestras experiencias con otras mujeres de ideas afines a las nuestras que quieren acompañarnos en este viaje , descubriendo nuevas maneras de sanar el mundo, nuevas formas para traer el amor al mundo y respeto entre hombres y mujeres, buscando nuevas formas para convertirnos en un refugio donde todas esas cualidades humanas que el mundo tanto necesita se sientan acogidas, cualidades como el cuidar de los demás y de nosotros mismos, el respeto, el amor, al comprensión, la paciencia o la humildad. Pero el custodiar estas cualidades no es fácil, tenemos que trabajar por ello,  estar dispuestas a pagar el precio que conlleva, y estar preparados para poner nuestros egos e inseguridades a un lado. Esta es la tarea que con alegría nos aguarda.

Todavía tenemos que encontrar toda la financiación y las instalaciones, pero creemos que ocurrirá, porque sabemos que hay todo un ejército de las mujeres ahí fuera que sienten de la misma manera que nosotras … “